miércoles, agosto 20, 2008

De regreso a Ñawpamarca
















Un nuevo año en Perú, de regreso a Ñawpamarca y otra vez en las alturas. Al llegar a Huari la primera impresión es que nada ha cambiado, que el mundo permanece estático, pero observando con ojo atento uno se da cuenta que todo cambia. En este caso noto nuevamente un declino, tal vez es el “canon minero” que está haciendo que los huarinos vivan con una abundancia aparente pero sin grandes inversiones en las cosas fundamentales: la carretera este año era casi intransitable y aun no la terminan. Pero a pesar de estos detalles, la amabilidad y la buena disposición de la gente siguen siendo siempre las mismas y uno comienza a sentirse llegando a casa.
Ñawpamarca en cambio nos recibió mas rígidamente que el año pasado. Nieve y hielo nos dieron la bienvenida y comenzar con el trabajo se hizo arduo. No obstante lo logramos y apenas el sol nos permitió un respiro toda nuestra energía se lanzó en destapar nuevamente los siglos. Paso a paso comenzaron a aparecer piedras, muros, casas, objetos... para la “gioia” de los arqueólogos, y el frío se delimito a dar señales solo de noche, intenso pero concentrado.Así hemos concluido un año más en las alturas...